Precisamente cuando uno tiene la edad indefinida entre el adulto y el hombre, en el año donde todo puede ocurrir y nada es definitivo, Lucio pensaba que ninguna chica le había besado aun, le gustaría bailar con Silvia, pero ella estaba bailando con Leroy, se notaba que le gustaba por la forma de abrazarlo, por como sus ojos se llenaban de los ojos de Leroy.
Lucio se ha quedado vacío al comprobar que es un ser invisible, que nadie se fija en él. Suena en la estancia una canción lenta y pegadiza, con una belleza latente. Lucio no sabía que el sufrimiento podía ser tan intenso en su corazón, se le desgarraba el alma, había tenido unos años de niñez muy felices pero ahora en el horizonte de la pubertad había sentido el desamor como una muerte prematura.
