domingo, 6 de abril de 2025

EL RIO ETERNO

**馃摐 RELATO: "EL R脥O DE LAS DEVOLUCIONES AMARGAS"**  

El r铆o Sisga no tra铆a peces. Tra铆a dientes de leche envueltos en pa帽uelos de luto, sortijas de bodas fallidas y fotograf铆as cuyos rostros el agua hab铆a desle铆do hasta convertirlos en fantasmas de gelatina. Los ni帽os del pueblo jugaban a pescar relojes detenidos, que colgaban luego de los 谩rboles como frutas de un tiempo podrido.  

Don Anselmo, el taxidermista, fue quien encontr贸 la primera carta. *"Querido enemigo: Te odio tanto que hasta el r铆o devuelve esta misiva"*, dec铆a, firmada por una tal Br铆gida en 1947. La tinta chorreaba culpa.  

—Las aguas no mienten —repet铆a la abuela Pura, escarbando en la orilla con su bast贸n de endrino—. Pero tampoco perdonan.  

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**馃導️ LAS OFRENDAS DE AGOSTO**  

El d铆a que Regino volvi贸 de la guerra sin su brazo izquierdo, el Sisga escupi贸 una pr贸tesis de madera tallada con iniciales que nadie reconoci贸. La colocaron en el altar de la iglesia, junto al Cristo yacente que ol铆a a cangrejos muertos.  

—Es de mala educaci贸n rechazar un regalo del r铆o —advirti贸 el cura, aunque 茅l mismo escond铆a bajo la sotana una dentadura postiza que el agua le entreg贸 con su nombre inscrito en los molares.  

Regino intent贸 encajar la pr贸tesis en su mu帽贸n. Era perfecta. Demasiado. Por las noches, la mano de madera escrib铆a cartas en su escritorio: *"Querida madre: Hoy mat茅 a un hombre que ten铆a mis ojos..."*  

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**馃拰 LA CARTA QUE NADIE QUISO LEER**  

Mercedes, la maestra, encontr贸 la segunda carta. Flotaba entre juncos, sellada con cera de abeja y pelo de mujer.  

*"Amor m铆o de las tardes lluviosas:  
Si lees esto, es porque el r铆o me ha perdonado.  
Te dej茅 por miedo a quererte m谩s que a mi propia piel.  
Ahora duermo con tu retrato bajo la almohada y tu apellido tallado en una costilla.  
Firma: La que se ahog贸 en tu nombre."*  

El sobre ten铆a una direcci贸n en Madrid. Mercedes lo guard贸 en su caj贸n de medias rotas, donde las cucarachas se comieron las palabras *"te amo"* y dejaron intacto el *"perd贸n"*.  

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**馃暟️ EL RELOJ DE LA SE脩ORA LUCINDA**  

Cuando el Sisga devolvi贸 el reloj de bolsillo de Lucinda, el pueblo contuvo el aliento. La aguja menor clavada en las III, la mayor en las XII. La hora exacta en que su marido se desplom贸 de un infarto frente al espejo del caf茅.  

—¿Por qu茅 a m铆? —lloraba Lucinda, abrazando el reloj que segu铆a marcando la misma hora, como si el tiempo se hubiera encallado en su dolor—. ¡Yo no lo mat茅!  

Pero el r铆o, indiferente, sigui贸 arrastrando su secreto: en el reverso del reloj, grabado en letras microsc贸picas, un nombre de mujer que no era el suyo.  

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**馃寠 EP脥LOGO: LO QUE EL R脥O SE GUARD脫**  

Nunca devolvi贸 el brazo de Regino, ni el hijo que Mercedes perdi贸 en el cuarto mes, ni el ojo izquierdo de Don Anselmo que un c谩ncer se llev贸 en primavera. El Sisga solo daba lo que otros hab铆an tirado: culpas con forma de sortija, traiciones disfrazadas de poemas, silencios que pesaban m谩s que cad谩veres.  

Una tarde, la abuela Pura se adentr贸 en las aguas con su bast贸n y su rosario de nombres olvidados. El r铆o le devolvi贸 al amanecer: un zapato infantil, una receta de manzanilla y un suspiro tan viejo que al salir a la superficie, se convirti贸 en niebla.  

-- 馃導️馃摐

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