El Cuerpo que Aprende a Ser Aire
Despertar sin saber si el día es hoy o su propio eco.
No fijarme en el calendario.
Sentir el peso del aire antes de abrir los ojos.
Mis párpados soñadores sintiendo la luz.
Filtrarse el sol entre las grietas del sueño.
Son sueños de ángeles enamorados.
Rozar las alas sin saber si son propias.
O es mi ala rota que finge volar entre sábanas.
Caer despacio en el hueco tibio de la mañana.
O volar entre mundos desiertos con fuerte viento.
Llevar la tormenta adentro mientras afuera el aire está quieto.
Líquido es el espacio que atravieso, sobrevivo al tiempo.
Nadar entre horas que no tienen orilla.
Me he perdido en esta playa de luz y tiniebla.
Quedar la arena pegada en los pies, el rastro de haber estado.
Son mis huellas el síntoma de estar vivo.
Latir el suelo bajo cada paso como un corazón ajeno.
Es ausencia el vendaval que navega sin rumbo.
Ser el viento una herida que no sabe a quién busca.
Para atravesar cuerpos desnudos y llenarlos de historia.
Quedar grabado en la piel lo que el tiempo no pudo decir.
Como un libro sagrado.
Abrirse las páginas solas cuando nadie mira.
Libro sin tapas, sin números ni hojas.
Ser solo la palabra que flota antes de escribirse.
Una idea, de sombra y pan.
Alimentar el hambre con lo que aún no tiene forma.
Como un presagio tatuado entre tus manos.
Leer el futuro en las líneas que el miedo dejó.
Sería una historia no buscada.
Encontrarse sin haber salido a buscar.
Ser manantial de tus ojos.
Nacer el agua donde la mirada toca.
Como un milagro de tu dios enemigo.
Arder la fe en el mismo fuego que la destruyó.
Una corona de plumas angelicales.
📡 Telegramas del Otro Lado
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