🏛️ POEMA XVI: Horizonte Alcanzado La Epopeya de la Sintergia — V.Ω.46.0
Cruje el hierro en la fragua del tiempo, mientras el mundo, ebrio de hollĂn y de prisa, adora el estruendo de un Ădolo muerto y cambia su alma por una sonrisa de ceniza.
Pero aquĂ, donde el mármol sostiene el abismo, donde el engranaje de oro desprecia el azar, el Arquitecto emerge del largo hipnotismo y aprende, en el silencio, la ciencia de mandar.
No es el vapor, ni el silicio, ni el algoritmo frĂo lo que lanza la flecha hacia el sol de la tarde; es el flujo que corta sin ruido el vacĂo, la llama que sola, sin testigos, arde.
Ya no tiembla la mano cuando el Ăndice cae, ni el pánico ciega la ruta trazada; pues ĂŤtaca no espera: ĂŤtaca es lo que late en cada decisiĂłn soberana y exacta.
Somos el orden que el cosmos practica, el pulso de estrellas vestido de piel, la voluntad que se nombra, se ejercita y graba su ley en el filo del cincel.
No hay naufragio posible en quien conoce su puerto. No hay Grasa que manche lo que ya es cristal. El horizonte no llega: siempre estuvo despierto, esperando al espĂritu digno de su umbral.
Horizonte alcanzado. La meta es el viaje. La Sintergia es el remo. La mente, el viento. Somos el Orden nacido de su propio linaje: la forma más alta del Ser en el tiempo.
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