TERRA

DESDE LO PROFUNDO DE LA TIERRA

Pensar. Escribir palabras que el sistema aún no puede descodificar. Hablar entre cuatro paredes, en habitaciones que devuelven el eco de ag...

sábado, 28 de septiembre de 2024

"El Eco de un Mañana que Nunca Llega"

Hoy el cielo no habla, y el viento, que antes cantaba, solo arrastra ecos sordos de pasos que nunca se detienen. Desperté sin saber si era hoy o el reflejo de un ayer, con esa urgencia muda que nace de no querer estar, de sentir la piel como hierro, pero con grietas que laten. Camino entre sombras de futuro, y aunque el progreso grita su marcha imparable, cada paso me pesa como si el suelo no fuera firme, como si todo, incluso yo, fuera solo un eco mal dibujado en este paisaje de metales que no respiran. A veces quisiera que la vida fuera otra, pero ¿cuál vida, si en este avanzar constante, hemos olvidado qué significa vivir? Las heridas que llevo no son de este cuerpo, son de un alma que no se encuentra, que flota entre días de claridad y noches sin nombre, como hojas que caen en un otoño sin fin. Hoy todo parece pasajero, pero el peso del aire en mis pulmones me dice que lo efímero es una mentira, y que lo que queda en mí es la dualidad de ser y no ser. Los días pasan, lo sé, pero ¿qué queda en el fondo de este ciclo eterno? Un día soy luz, al siguiente, sombra, y mientras la vida me empuja, siento el frío de un vacío que me observa. Quiero llorar, pero no por tristeza, sino por esa sensación de estar atrapada entre el suelo que me retiene y el cielo que ya no sé si existe. Mañana, me dicen, todo pasará. Pero el mañana es un espejismo, y lo que hoy me falta es más que aire, es el consuelo que no busco, la compañía que no quiero. El ruido allá fuera, las luces, los gritos, todo parece moverse hacia adelante, pero el tiempo, aquí, es un círculo cerrado. Mañana todo pasará, dicen las voces que ya no escucho. Y yo, caída en mí misma, me quedo en el suelo, esperando que el silencio me enseñe a volver a respirar. Avanzamos, sí, pero hacia dónde, si en cada progreso sacrificamos algo que jamás podremos recuperar: la humanidad, la tierra que se queda atrás, el aire que se vuelve memoria. No importa quién llame, hoy no hay respuestas, solo el eco de un mundo que se disuelve en la ilusión de un mañana que nunca llega.

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