TERRA
DESDE LO PROFUNDO DE LA TIERRA
Pensar. Escribir palabras que el sistema aún no puede descodificar. Hablar entre cuatro paredes, en habitaciones que devuelven el eco de ag...
sábado, 12 de octubre de 2024
SOLO NOS QUEDA LA PIEL
I.
Atraviesa el frío,
la nieve se posa sobre los labios secos,
los niños, envueltos en sombras,
dibujan sonrisas que no alcanzan.
¿Avanzas hacia el eco del hambre?
¿O hacia el susurro que promete pan?
El hambre,
esa mordida invisible,
crece entre los huesos de la calle.
¿Podremos sentir amor en medio de la ceniza?
Las manos pequeñas extienden sueños,
pero el viento es su única respuesta.
El pan,
imaginado,
dibuja esperanza en ojos vacíos.
El corazón todavía late
bajo la piel agrietada,
una primavera invisible germina.
II.
Hombres y mujeres,
los ojos heridos por la cadena del reloj,
siguen el ritmo
de un sistema que los devora.
¿Caminas hacia la rebelión silenciosa?
¿O te detienes a escuchar el llanto bajo la maquinaria?
El reloj,
ahora latido de metal,
marca el tiempo en la piel gastada.
Cada paso es un grito no escuchado,
pero hay una luz,
mínima, que aún arde en los pulmones cansados.
La rebelión es un murmullo,
una chispa entre los dientes apretados.
El amor,
enjaulado,
se estira en las grietas de la desesperación.
¿Puede el corazón florecer en un terreno árido?
III.
El invierno,
infinito,
arrastra los cuerpos al borde del abismo.
¿Ves la primavera tras los barrotes de la cárcel?
¿O prefieres cerrar los ojos y soñar con cielos más suaves?
La cárcel,
inmensa,
se viste de silencio.
Pero en las noches,
donde el amor se arrastra entre las piedras,
la piel es lo único que queda,
calor,
promesa de un abrazo que nunca se rompe.
La primavera,
invisible,
se desliza por las rendijas de la desesperanza.
Aún hay amor en la ceniza,
aún hay deseo en el frío.
IV.
Solo nos queda la piel,
bajo el yugo del hierro y la desesperación,
pero en esa piel
habita el amor que no muere.
A pesar del invierno,
la primavera siempre nos acecha
desde las grietas,
desde el fondo del pecho.
Fin del camino
¿El amor o el abismo?
¿La primavera o el invierno?
Solo tú decides qué ramas seguir,
en este árbol de la vida que se bifurca en cada aliento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario