El susurro del adiós

Le confié mi pasado,
como un río que encuentra su cauce,
líneas borrosas de memorias tejidas,
un murmullo de lo que fui.
Le abrí mi presente,
un cristal temblando bajo la luz,
fragilidad vestida de esperanza,
ecos de un ahora que nunca se queda.
Le entregué mi futuro,
un papel vacío con tinta en el aire,
donde los sueños danzan en puntas de pie,
y las palabras buscan su hogar.
Le susurré mis miedos,
sombras susurrantes que rozan la piel,
y le grité mis sueños,
fuegos que encienden el cielo con cada latido.
Le mostré mis heridas,
mis mapas de batalla escritos en carne,
y en el instante en que me volví tangible,
en que dejé de ser solo idea,
se fue.
Ahora quedo en el eco,
donde la fragilidad encuentra fuerza,
y el vacío se llena de significados nuevos,
transformando la pérdida en creación
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