TERRA

DESDE LO PROFUNDO DE LA TIERRA

Pensar. Escribir palabras que el sistema aún no puede descodificar. Hablar entre cuatro paredes, en habitaciones que devuelven el eco de ag...

miércoles, 20 de mayo de 2026

**Título: La Mitad Devorada**



Busco  
la curva exacta  
que complete este hueco  
en el centro del pecho.  

La naranja prometida  
rodó lejos hace siglos,  
dejó solo  
una cáscara de luna  
y el olor dulcemente podrido  
de lo que nunca llegó.

Palpo la ausencia.  
Es tibia.  
Late.  
A veces muerde.  

Persigo la silueta  
que se dibuja  
en el reverso de cada cuerpo  
que toco:  
dedos que casi encajan,  
bocas que casi cierran  
el vacío,  
pero siempre queda  
un milímetro  
de aire helado  
entre piel y piel.

¿Soy yo el que busca  
o es la mitad  
la que me acecha  
desde dentro de otros?  

Ella camina delante  
con mis propios pasos.  
Se detiene  
cuando yo me detengo.  
Me besa  
con labios que no son suyos  
y me deja  
más partido  
que antes.

De noche  
me abrazo las costillas  
intentando juntar  
lo que nunca fue uno.  
El hueso responde  
con un eco sordo:  
nada encaja  
porque nada  
falta realmente.

La media naranja  
no es fruta.  
Es cuchillo.  
Corta limpio  
y promete  
que la herida  
será hogar.

Sigo buscando.  
La lengua sabe a ceniza dulce.  
Los brazos se alargan  
hasta doler  
en la dirección  
donde ella  
—o su sombra—  
acaba de desaparecer.

Tal vez  
la plenitud  
sea este hueco  
que late,  
este perseguir  
sin llegar nunca,  
esta naranja  
que rueda  
eternamente  
un paso  
delante  
de mi boca abierta.

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