TERRA

DESDE LO PROFUNDO DE LA TIERRA

Pensar. Escribir palabras que el sistema aún no puede descodificar. Hablar entre cuatro paredes, en habitaciones que devuelven el eco de ag...

domingo, 30 de agosto de 2026

Papel pintado y poca cal: lo que tus "conceptos nuevos" no van a levantar

 ¿Tú me estás enseñando esto en serio? Quítame ese móvil de la cara, tío, que me da dolor de ojos y me quita las ganas de tomar el café. "Diez conceptos muy nuevos para redefinir tu vida laboral". Vaya puta ostia, me vas a hacer llorar. ¿Redefinir la vida laboral? A ver si nos enteramos, majo: la vida laboral se redefine sola el día que te meten la carta de despido en el sobre, o el día que te toca pedir un anticipo porque te han bajado las horas. Lo demás, es puro cuento para niños ricos con aire acondicionado.

Vamos a ver, ¿esto qué es? "Dejar de fumar en silencio". ¡Qué cosas más chulas inventáis vosotros! El tío que hace lo estrictamente necesario para que no le echen pero sin pasarse de listo. ¡Coño, pues llámalo como es: "apuntar y cobrar", que es lo que hemos hecho toda la vida desde que existe el jornal! Pero no, vosotros lo tenéis que poner en inglés con letra cursiva en una diapositiva bonita, como si fuera un descubrimiento de la NASA. ¿Sabes qué es el quiet quiting de verdad? Es cuando ves que el jefe te está mirando hacer un trabajo que pesa más que una barra de hierro mojada a las tres de la mañana en el Manzanares, y tú haces la vista gorda. Eso no es un concepto nuevo, es instinto de supervivencia, cariño.

Y luego tenemos el "Rage apply". Anda ya. "Enviar curriculums a lo loco cuando estás harto de tu jefe". ¡Hostia puta, pero si eso lo llevamos haciendo desde que el paro existía! Antes le llamábamos "ir tirando" o "buscarle los tres pies al gato", pero claro, un albañil no va a LinkedIn a poner "Hoy he hecho rage apply porque el capataz es un cafre", te callas, te fumas un cigarro en la esquina y sigues para adelante. Vosotros necesitáis ponerle una etiqueta de neón a vuestra inseguridad para sentiros especiales. Es una patada en los huevos a la realidad, de verdad.

Y ahí arriba, en el rinconcito, habláis de la "ontología del trabajo híbrido". La ontología. Me quieres explicar a mí, que llevo las manos llenas de cal desde las seis de la mañana, qué coño es la ontología del trabajo híbrido. ¿Es que ahora el cemento tiene sentimientos? ¿El ladrillo teletrabaja? Vais por ahí con vuestras cafeteras de diseño y vuestros pantalones de chándal de doscientos euros, hablando de ontología porque habéis leído un post mientras estabais mirando el Instagram en la reunión de las diez. La ontología la vais a encontrar vosotros el día que os toque dar la cara, el día que el proyecto se vaya al garete y no tengáis a quién echarle la culpa. Ahí sí que flipáis con el "ser y el no ser", te lo juro por San Isidro.

Esos diez conceptos pesan menos que una bolsa de basura vacía. No tienen cal, no tienen arena, no tienen agua. Es puro papel pintado. Le dais una capa de barniz a la mierda y lo llamais "resiliencia asintótica" o "inteligencia emocional periférica" ​​o lo que os haya salido del copón. Pero cuando llueve, que siempre llueve en la obra de la vida, el papel se os pega a los zapatos, se os hace barro y os dais cuenta de que el suelo sigue siendo el mismo agujero de siempre.

¿Sabes qué pasa con esta "nueva comunicación"? Que es la excusa perfecta para no dar la cara. Le ponéis una palabra bonita a la cobardía, a la pereza, al miedo a que te echen. "Permacrisis", decía otro aquí. Que es una permacrisis, hostia. Que el mundo es un caos y no tienes ni puñetera idea de qué va a pasar mañana con la pasta. Pero como lo dices en un post con un filtro de atardecer en Marbella, parece que estás en el templo de la sabiduría ancestral. Corta el rollo, por favor.

En fin, guarda eso en el móvil, lárgate a tu oficina de cristal y cuéntaselo a tus colegas del happy hour. A ver si con esos "diez conceptos muy nuevos" os pagan el fin de mes, os bajan el alquiler del piso o os quita el dolor de espalda de estar ocho horas sentado en una silla ergonómica que no sirve para ná.

Yo ya he terminado mi café, me guardo el mechero en el bolsillo del pecho y me voy al tajo, que esto de hablar mucho y no hacer nada no muerde. A otra cosa, mariposa, que me duele la cabeza de tanto pensamiento radial.

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