Ariadna no gritó ni lloró. Su reacción fue la de un sistema operativo al que se le ha introducido un dato corrupto. Una quietud gélida.
"Leí las que me diste. Las diecisiete mentiras suaves." Sus manos se movieron por primera vez, abriendo lentamente la guantera. Sacó un fajo de papel doblado, amarillento por el tiempo que solo ella no sentía. "Las tengo aquí, Juan. Dime una vez más la que me mentiste. No la original, sino la que me dijiste."
Él cerró los ojos y empezó a recitar, como un juramento blasfemo. Ariadna desdobló el papel. Su voz era un susurro que desafiaba la eternidad:
| Fila | Pregunta (Implícita) | Respuesta Falsa (La Mentira Suave) |
| 1 | (...sobre la primera impresión) | "Te gusta mi forma de vestir, siempre el azul profundo." |
| 2 | (...sobre el pasado) | "Todo lo que hicimos fue necesario para llegar aquí." |
| 3 | (...sobre la confianza) | "Nunca ha habido ni un solo secreto entre nosotros." |
| 4 | (...sobre el deseo) | "Solo necesito tus manos y su sonido, nada más." |
| 5-16 | (...sobre la estabilidad, la casa, la ruta de huida, el futuro compartido...) | Juan recitaba una a una las promesas que el Templo ya sabía falsas, cada una desgarrando la verdad original. |
| 17 | (...sobre el amor) | "El matrimonio es una cuestión de amor." |
Cuando Juan terminó la recitación, Ariadna arrojó el fajo de papeles.
"Tengo otra, Juan. Una que no me atreví a poner en el cuestionario porque sabía que, si la respuesta era la que temía, me habrías quitado la única razón para vivir."
Ella se inclinó sobre el volante, el rostro de Juan reflejado en sus ojos sin edad. La tensión era insoportable, la culminación de todas las semillas plantadas.
"Última pregunta," siseó Ariadna. La voz era la del cuestionario sobre el sueño, la de la jueza, la de la neurótica solitaria.
"Si pudieras elegir, Juan. Si pudieras elegir dejar de envejecer mañana mismo y quedarte a mi lado, aquí, ahora, para siempre... ¿Me dirías que no, porque te he decepcionado en algo, o porque no puedes soportar que yo siempre seré joven?"
El sonido de la espera cesó. Solo quedó la verdad.
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