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DESDE LO PROFUNDO DE LA TIERRA

Pensar. Escribir palabras que el sistema aún no puede descodificar. Hablar entre cuatro paredes, en habitaciones que devuelven el eco de ag...

martes, 15 de julio de 2025

✴️ Capítulo XII Don Mateo y el Secreto del Silencio Santo

 

✴️ Capítulo XII

Don Mateo y el Secreto del Silencio Santo

Donde la fe se transforma en escucha y el silencio habla

La iglesia de Valdeolivo se erguía imponente,
con sus muros cargados de siglos,
y su campanario que ya no solo marcaba el tiempo,
sino que guardaba secretos.

Don Mateo, cura de voz pausada y mirada profunda,
había vivido entre esas piedras toda su vida.
Sabía que la verdadera liturgia no se celebraba solo en el altar,
sino en la quietud que quedaba después de cada oración.


Un encuentro en la sacristía

Una tarde tibia, Roberto subió a la sacristía,
llevando consigo su cuaderno y la carta de Lucía.
Don Mateo lo esperaba, como si lo supiera de antemano.

A veces, Roberto, —dijo con voz suave—,
el silencio es la forma más pura de palabra.
Lo que no se dice, no siempre está perdido.
Se guarda en un lugar más profundo que el oído.

Roberto, intrigado, apoyó su cuaderno sobre la mesa de madera.
El cura continuó:

En esta iglesia, hay un secreto que pocos conocen.
No es un misterio de Dios, ni un milagro visible.
Es el secreto del silencio santo.


🕯️ El silencio santo

Don Mateo explicó que el silencio santo no es ausencia de sonido,
sino presencia plena.
Un espacio donde la fe se encuentra con la duda,
donde la palabra se rinde para dejar lugar a la escucha.

Cuando la campana suena sin emitir sonido,
cuando la luz del atardecer pinta sombras que no existen,
ahí está el silencio santo.

Es un puente entre lo que se siente y lo que no se puede decir.

Roberto pensó en la campana del campanario,
en la hora sin nombre,
y en el susurro de las calles del pueblo.


🌟 Un ritual olvidado

Don Mateo confesó que, en noches de luna llena,
él mismo subía al campanario para meditar en ese silencio.
Un ritual que había aprendido de su abuelo,
y que guardaba como un tesoro personal.

Ese silencio nos conecta con los que ya partieron,
y con los que todavía no han llegado.

Nos enseña a vivir en el presente,
a aceptar el misterio sin miedo.

Roberto sintió que algo se abría dentro de él,
como si el silencio santo fuera la clave para entender el murmullo del pueblo,
la música del silbido de Don Hilario,
y la carta de Lucía.


📖 Epílogo: La palabra sin sonido

Antes de irse, Don Mateo entregó a Roberto un pequeño libro sin título.
No intentes leerlo, —advirtió—,
solo siéntelo.
Escribí ahí lo que aprendí del silencio.

Roberto abrió el libro y vio páginas en blanco.
Pero cuando cerró los ojos, las palabras surgieron en su mente,
como un río tranquilo que nunca se detiene.


🌙 Conclusión

El silencio santo no es vacío,
es plenitud.
No es olvido,
es memoria viva.
Y en Valdeolivo,
ese silencio es el latido que sostiene todo lo demás.

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